Obra monumental

La lengua es un patrimonio individual y colectivo que merece una reflexión permanente. Además de la enseñanza mecánica de la lengua, una tradición arraigada y nociva, están presentes dilemas inherentes a la materia: existen zonas lógicas y zonas no lógicas, en las que imperan el uso y la norma. En la vida social, la reflexión y el debate idiomáticos pueden ser interminables.

Uso, norma y lógica científica no son excluyentes en ellos y en el conocimiento de la lengua.

Es materia que no debe ser ajena a ningún hablante. “La gramática que se necesita para hablar es tan inconsciente, tan ignorada del que la aplica –sustentó el gramático chileno Rodolfo Lenz– como la lógica de Aristóteles o de Santo Tomás puede ser ignorada de cualquier mortal que habla y piensa lógicamente”.

Es un acto de comunión el aprendizaje de la lengua, que en los primeros años se aprende por contagio.

El espacio hispanoparlante cuenta desde hace ocho meses con una obra monumental, la Nueva gramática de la lengua española, de autoría de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, bajo el sello Espasa Libros. Son 3 mil 885 páginas de saber lingüístico.

Materia de estudio en los dos tomos de Morfología y Sintaxis son las clases de género, genero no marcado, sustantivos comunes y ambiguos, el número, la flexión verbal, la derivación nominal, la derivación adjetival y adverbial, la derivación verbal, la prefijación, la composición –palabras compuestas–, el sustantivo y el grupo nominal, el adjetivo, el pronombre personal, el verbo, la preposición, el adverbio, la conjunción, la interjección, el sujeto, el complemento directo, el complemento indirecto, las funciones y la negación.

En esta gramática, ante todo descriptiva, han intervenido muchas personas. Si bien es un producto que se define, en su prólogo, como “colegiado”, una de ellas ha tenido el peso principal de la coordinación, en su calidad de académico ponente: Ignacio Bosque. Él y su colega y esposa Violeta Demonte son los coordinadores de otra obra monumental: la Gramática descriptiva de la lengua española, de tres volúmenes de la colección Nebrija y Bello, de la Real Academia.

Nueva gramática de la lengua española es el resultado del proyecto de gramática académica emprendido por don Fernando Lázaro Carreter, cuando fue director de la Real Academia Española. En 1998 se encomendó a la Academia española el abordar de manera definitiva la nueva edición.

Ignacio Bosque desarrollará esta semana intercambios profesionales en Panamá, donde presentará la obra que ha coordinado. Será un gran momento cultural para nuestro país, que se ha organizado, a pesar de diversas influencias idiomáticas, en la lengua española.

Un trabajo de esta naturaleza no es juego de niños: existe tensión frecuente entre teoría y norma, entre descripción y prescripción, y nunca es fácil compaginar ambas. Se conjugan, además, tradición y novedad.

En el prólogo de la obra leo que buen número de los usos del español panameño son compartidos por el colombiano, mientras que otros son comunes a los demás países de Centroamérica.


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