Jose Otero jotero@prensa.com El Instituto Oncológico Nacional (ION) estaba operando sin licencia o patente cuando ocurrió el accidente que provocó la muerte de 20 pacientes por una sobredosis de radiación, según lo confirmó Juan Pablo Barés, director de este centro médico.
Ayer, al presentar su testimonio en el juicio que celebra el Juzgado Decimocuarto Penal de Circuito, Barés fue cuestionado ampliamente por la defensa.
Por este caso están acusados los físico-nucleares, Olivia Saldaña González, Alexis Alveo González y Alvaro Mejía Rodríguez, en la audiencia que preside el juez Secundino Mendieta.
Barés destacó que el ION recibió su idoneidad para funcionar en octubre de 2003, y que previo a ello la institución operó sin ella cumpliendo con el compromiso de brindarle a la comunidad un tratamiento adecuado a los pacientes de cáncer. Afirmó que desde su llegada a la institución en septiembre de 1999, hizo esta petición pero la misma no se había dado.
Sin embargo, Jerónimo Mejía, miembro del equipo de abogados defensores, sostuvo que el Sistema Nacional de Salud nunca le concedió la licencia oficial a esta institución oncológica, sino un permiso provisional para continuar ejerciendo.
También se mencionó a Eloy Gibbs, jefe de la Oficina Nacional de Radiología, quien pidió la destitución o en su defecto una sanción para Barés, por una presunta falta de interés como director del ION, para obtener la licencia de operación, lo que nunca ocurrió.
Barés reconoció además que el software o el programa de computadora de la máquina de cobalto, utilizada en el tratamiento a pacientes con cáncer pélvico, tenía deficiencias y que esto se lo habían comunicado a los representantes de la firma Multidata, S.A, propietarios del programa.