Cada una saca las espuelas -y hasta las amígdalas- con tal de quedarse con ese trofeo que no tiene precio: la baba derramada por el macho hipnotizado, y la envidia de sus contrincantes.
¿Rubias o pelinegras? ¿Cómo las prefiere el panameño? En una investigación sin precedentes -¡jo!- La Prensa se propuso investigar quiénes son las que mandan -las mujeres, eso todo el mundo lo sabe-.
Para tal fin, el jueves 1 de julio colocamos en La Prensa Web una encuesta -no científica- para medir preferencias.
La pregunta era sencilla, no había lío: "¿Los panameños las prefieren rubias o pelinegras?".
Y saz, el zarpazo de la sorpresa. Al final -eh, cómo decirlo-, no, no... Un momento por favor, ¡no ganaron las rubias!
Como lo oye, no, si parece mentira. Consternación total, aunque es importante decir que la derrota fue por un estrecho -estrechísimo- margen.
De un total de mil 377 votantes, el 50.8% (700 votos) prefiere a las pelinegras, y un muy cercano 49.2% (677 votos) se mantiene fiel a las rubias, sean falsas o verdaderas.
¿Por qué tanto alboroto? Sorprende un poco los resultados, ya que con el paso del tiempo, a simple vista, parece que se reafirma la idea de que las rubias se divierten más -por no decir nada sobre su temperatura corporal-. Entonces ¿cómo así que ganan las pelinegras?
Para la pequeña Lorenita, una joven de 22 años, los "ciber votantes" de nuestra encuesta estaban pensando en términos de una relación seria -matrimonios o noviazgos duraderos-, porque para ella las rubias son las que pican, pero reconoce que están estigmatizadas.
"Yo he sido rubia y pelinegra y siento que en Panamá los hombres me ponen más atención siendo rubia. Es como que entras a un lugar y llamas la atención solo por ser rubia. Pero también creo que, casi siempre, las manes rubias son las 'promiscuas', o sea quizás el hombre la prefiere para pasar el rato y no para algo más serio".
¿Será eso, será que la fama se volteó en su contra? Bueno, también se comenta por ahí que las rubias son tontas, pero de una leyenda urbana no pasa. ¿Será que la gente sí se está comiendo el cuento?
Nina Luggia opina que sí. Dueña de un cabello negro azabache que intimida, y con 25 años a su haber, comenta que al final de la tarde las rubias muerden el polvo y piden cacao, porque la fama dicta que "son más divertidas pero tontas, mientras la pelinegra es atractiva e inteligente".
Máscara contra cabellera, señores, ¡la cosa está que arde!
Los machos ladran Ahora, tratemos de entrar en esa dimensión desconocida que constituye el cerebro del hombre panameño, e intentemos descubrir en qué filosofía oriental -ay, por favor- basa sus gustos por las mujeres.
Hablando de fulas, una explicación sin igual ofreció el empresario y actor de teatro Michel Silvera: "Las prefiero rubias porque vivimos en Panamá. Si yo viviera en Suecia, me encantarían las pelinegras".
Sin duda una teoría que deja al mismo Platón muerto de envidia -ah sí, ya está muerto, perdón-.
Y sin embargo, esta es una de las respuestas recurrentes, considerando que siendo latinos existen en nuestras tierras menos rubias y por eso las atesoramos más. Pero en Panamá parece que todas son rubias y se multiplican, ¿o acaso las de farmacia no valen?
Por su parte, tratando de ser científico, un joven profesor al que llamaremos Mike asegura que las prefiere con el pelo amarillo por pura influencia de "lo que he visto en la televisión desde que era pequeño", y acto seguido, no pierde oportunidad de comentar su visión global de su mujer perfecta, la cual simplemente censuraremos.
Lo importante es que "la verdad de Mike" representa la segunda teoría más popular en la que se sostiene el imperio de las rubias.
Ahora, reportando desde la sede victoriosa, los fanáticos de las pelinegras alegan...
Adolescente aún, el pela'o Gianni Bianchini responde que "me gustan pelinegras después que la piel [de la chica] sea blanca. Bueno es que el negro y el blanco son lo opuesto y las cosas prohibidas llaman más la atención y hacen un juego único". Sin comentarios.
Y finalmente, tras el nombre de Máximo se esconde un webmaster de fuertes convicciones y que no anda con rodeos -amén-. "A las mujeres de cabello negro se les resalta las facciones de su cara, además son el estereotipo de la mujer latina caliente y sexy, en el buen sentido de la palabra" -¿será posible?-. "Diferente de las rubias que reflejan mucha frialdad, típico de las mujeres europeas y norteamericanas".
Pero, al final de cuentas, cuando el hombre anda triste y solo y sin levantar ni sospechas, ¿realmente importa el color del cabello?
Para muchos es totalmente irrelevante. Y aunque usted no lo crea, la gran mayoría de los consultados -no todos- al tiempo que compartían su preferencia, dejaban en claro que "después que haya química", lo demás no importa.
¿Es una opinión sincera, o simple goma moral? Seguiremos investigando.
