El investigador e historiador peruano Carlos García Bedoya es un admirador sin reservas del Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), escritor y compatriota suyo del que se habló profundamente sobre sus logros en la V Feria del Libro de Panamá.
En opinión de este profesor de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), los méritos del Inca Garcilaso son múltiples. “Es el autor de la primera obra publicada por un autor nacido en América: su Traducción de los Diálogos de Amor de León Hebreo (1590)”.
Desde el punto de vista histórico, “construyó una visión de la sociedad incaica que impactó en el imaginario europeo, contribuyendo decisivamente a crear la imagen de una alta civilización inmersa en un aura de utopía y de misterio”.
Por otro lado, dejó una huella “en la imaginación de sus lectores americanos, en especial peruanos. Durante la etapa colonial, su obra fue una herramienta intelectual para la nobleza indígena, identificada con la prestigiosa herencia del incario”.
En etapas posteriores, anota Carlos García Bedoya, su obra ha sido “un referente ineludible en los debates sobre la identidad nacional, por su vocación de conjugar el legado cultural andino-inca con el legado español-occidental”.
En tanto, la calidad de su prosa, la riqueza de su estilo y su sólida formación humanista autodidacta, dan a sus textos un valor literario que “la singulariza frente a la de otros cronistas de más limitados recursos expresivos”.
Considera que el Inca Garcilaso de la Vega es un clásico y una figura central del canon literario peruano, así como “un referente insoslayable en todos los debates intelectuales sobre nuestro pasado, en especial prehispánico, así como sobre nuestro presente y sobre nuestro futuro".
En su labor se esboza, de manera pionera, “la necesidad de conceptuar al Perú como una sociedad multicultural. Esa faceta concede inusitada vigencia a su pensamiento, en estos tiempos de globalización”.
En términos generales, opina que la historia latinoamericana ha sido justa con su legado, en el sentido de que se ha reconocido debidamente su importancia. “Las historias literarias lo destacan como una figura canónica de primera importancia en la etapa colonial”.
Por otra parte, el Inca Gracilaso es “un referente insoslayable para el estudio del pasado prehispánico”.
Para hacer plena justicia, Bedoya García indica que “a su legado haría falta concretar la utopía que él esboza: lograr la coexistencia respetuosa, en pie de igualdad, de las diversas culturas que conforman el rostro variopinto de América, lo que supone construir nuestros estados, naciones y sociedades, sobre la base de un auténtico diálogo intercultural, no sobre la exclusión, la discriminación o la imposición, como ha ocurrido con lamentable frecuencia a lo largo de nuestra(s) historia(s)”.
