Informes de distintas organizaciones ecologistas del mundo confirman que al menos siete especies de ballenas se acercan anualmente al Pacífico sur, y en lo que corresponde a Panamá a Punta Mala, Las Perlas, Taboga, San Blas y Bocas del Toro.
Recientemente, la fundación Albatros Media difundió un documental en el que asegura que en Las Perlas abunda el tiburón ballena y las ballenas jorobadas, que incluso vienen a parir aquí y a enseñar a sus críos lo necesario para sobrevivir.
Greenpeace ha señalado en reiteradas oportunidades que el gobierno de Panamá podría obtener ingresos cercanos a los 100 millones de dólares al año, si en vez de apoyar la caza de los cetáceos impulsara un programa de ecoturismo para la observación de las ballenas.
El ecologista Alejandro Balaguer está convencido de que Panamá podría convertirse en el primer paraje que los turistas desearían visitar. Y es que las aguas del Archipiélago de las Perlas se han convertido en el lugar preferido por diferentes tipos de ballenas para parir.
Luego de casi dos años de realizar expediciones en el océano Pacífico, cerca de la isla Contadora, Balaguer, quien también es director de la Fundación Albatros Media, ha visto más de cinco especies de ballenas.
"Hemos podido ver ballenas Jorobadas, de Aletas, Pilotos, Azul, Sei, Brydes y Orcas", dijo.
Hasta la fecha no han podido recopilar estadísticas sobre la migración de los cetáceos ni contabilizar el número exacto de ballenas que visitan las aguas panameñas.
Sin embargo, Balaguer espera que para los próximos meses se realice un censo a través del cual se pueda demostrar que las visitas de ballenas aumenta cada año.
"Los pescadores artesanales, que están todos los días en el mar, nos han informado que en los últimos años se ha incrementado el número de ballenas", agregó.
La tesis de este fenómeno, según el ecologista, es que los países como México, Costa Rica, entre otros, han explotado de manera equivocada el ecoturismo y, con ello, obligado a las ballenas a migrar hacia otras aguas.
"Parece que estas regiones no han planificado bien la manera de explotar este tipo de turismo. No han seguido las reglas necesarias para la observación de cetáceos, y esto ha causado que las ballenas se vengan para estas aguas", manifestó.




