No habían finalizado su segunda canción cuando el público ya se había adueñado de los pocos espacios que quedaron para pista de baile.
No cabía un alfiler más en el sitio y los meseros apenas se daban abasto para atender a los asistentes sedientos de ron y charanga.
Un breve receso nos avisó que pronto vendría el plato fuerte. Finalmente se anunció la llegada de los "maestros del ritmo cubano", quienes inmediatamente arrancaron de sus sillas a más de dos.





