Para el control es preciso aplicar un método clínico de alta sensibilidad como la colposcopia.
¿Qué es la colposcopia?
Es un método clínico para la detección temprana de las lesiones precursoras del cáncer cérvico uterino.
En 1925 Hans Hinselmann creó un instrumento con un binocular, una columna y una base y lo llamó colposcopio, por lo que es considerado el padre de la colposcopia.
El colposcopio actual permite ver las imágenes en forma estereoscópica; es decir, se observa la lesión y todo su relieve. Se observa en forma amplificada las lesiones del tracto genital bajo, aun cuando sean muy pequeñas.
Ventajas del tratamiento
El resultado es inmediato, no causa dolor, no requiere tomar muestra ni preparación especial, es factible en mujeres mestruando y es ambulatorio.
El obtener el resultado inmediato y poder realizar el estudio durante la menstruación, es un avance en la batalla contra el cáncer cérvico uterino, principalmente para las pacientes que acuden de áreas muy distantes, las cuales deben regresar a casa con su evaluación y tratamiento en caso de requerirlo.
El embarazo tampoco es impedimento para realizar la colposcopia.
¿Quién debe realizarse una colposcopia?
Toda mujer que haya iniciado relaciones sexuales.
Las normas establecidas hacen mención que debe ser referida para un examen de colposcopia toda paciente con resultado de citología exfoliativa (papanicolaou) que reporte procesos inflamatorios repetidos (por lo menos dos veces), infección por virus del papiloma humano (IVPH), displasia, cáncer cérvico uterino.
Además, pacientes con neoplasia intraepitelial cervical (NIC) o cáncer cérvico uterino tratado, secreción o hemorragia transvaginal persistente, pacientes con deficiencia inmunológica y hallazgo macroscópico de alguna lesión del tracto genital bajo.
El tratamiento
La colposcopia permite realizar los tratamientos de manera precisa.
La electrocirugía, criocirugía y el láser son los tratamientos que pueden aplicarse a través de la colposcopia.
El objetivo es erradicar oportunamente las lesiones premalignas y malignas del cuello del útero, impidiendo la formación del cáncer cérvico uterino.
*El autor es ginecólogo.