Durante la época precolombina los antiguos pobladores tenían un gran conocimiento sobre las hierbas silvestres, utilizadas para curar casi cualquier dolor y para entrar en contacto con sus deidades, dijo a EFE la etnóloga Dora Sierra.
Sierra es autora del estudio Plantas, Ofrendas y Rituales en el Centro de México, que presentó en el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Ese conocimiento profundo de las plantas medicinales llegó hasta Felipe II, quien al enterarse de que en la región mesoamericana había una gran variedad de plantas medicinales, mandó al protomédico Francisco Hernández a recolectarlas.
El investigador pasó entre tres y cinco años reuniendo más de 3 mil especies que llevó a Europa, y que fueron un gran aporte para la farmacopea.
A diferencia de los europeos, los pueblos mesoamericanos -región que comprende desde el norte de la capital mexicana hasta Nicaragua-- veían a las plantas más que como especies botánicas, como entidades bioculturales.
"Tenían una carga mágica y religiosa y se les atribuía determinadas propiedades que permitían entrar en contacto con los dioses", explicó Sierra.
Añadió que en algunas ceremonias, como la dedicada a Tlaloc, (Dios de la lluvia) los indígenas usaban una planta amarilla llamada yautli o pericón y el zapote blanco.
"El tabaco es otra planta muy importante, considerada sagrada, ya que cuando las plantas se quemaban, el humo era el vínculo de comunicación entre los hombres y los dioses", señaló esta estudiosa que trabaja en el Museo Nacional de Antropología.
Pero el encuentro con los dioses también se realizaba mediante plantas que servían para adornar los espacios sagrados y perfumar.
"El aroma jugó un papel muy destacado en la comunicación de dioses y hombres", dijo la etnóloga.
Los pobladores del México antiguo también ingerían determinadas plantas para realizar sus ceremonias rituales, como el peyote (planta psicotrópica) y las daturas (hongos alucinógenos), que hasta el día de hoy -explicó- utilizan los indígenas huicholes, del estado de Nayarit, "para entrar en contacto con las divinidades".
Indicó que el pericón sigue siendo utilizado como una planta mágica, religiosa y protectora.
