El móvil es una gran incógnita al igual que las causas de su muerte.
A pesar de que en el expediente existen ocho mensajes enviados por los presuntos captores del suizo en los que se pidieron distintas cifras millonarias por su liberación, aunado a otras pistas que señalaban la posible ubicación de la víctima los días seguidos a su desaparición, el caso fue inicialmente cerrado como “persona desaparecida” y no como un secuestro y nunca se investigaron las otras pistas, más bien, las autoridades ordenaron “abortar” los operativos de búsqueda, basados en estos mensajes anónimos.
Seis años después de ocurridos estos hechos, las autoridades acusaron a tres sospechosos, pero hace una semana la Corte Suprema de Justicia señaló que no había ninguna evidencia en este expediente como para ordenar un arresto.
Finalmente, el Ministerio Público se encuentra casi en el mismo punto de partida, sin pruebas, sin sospechosos, sin móvil, pero con la única certeza de que los restos hallados en un matorral en Cerro Azul, 72 meses después de la misteriosa desaparición de Bosch, eran los del banquero suizo.
Vea La muerte del banquero, un rompecabezas inconcluso

