por los malos hijos, que abren tus heridas,
sin respetar, a los mártires que sangraron por ti un día,
por verte libre, murieron en su agonía.
Hoy exhiben tus murales
callejeros,
la avaricia de vampiros politiqueros,
prometiendo con mentiras al pueblo entero,
y con ansias de robar, al campesino y al obrero.
Fueron manchados tus lindos tricolores,
por manos asesinas, de infames dictadores,
ultrajando con sangre de un pueblo traicionado,
cruelmente perseguido, abatido y censurado.
Se escucha un lamento de tus entrañas,
por el demagogo político con sus artimañas,
y se ha elevado hacia los altares,
el pesar de mi pueblo, en los barrios populares.
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