Ya se imaginan cuán grande fue mi sorpresa cuando hace unos meses descubrí que en Panamá también existen grupos de swingers . Y aun más sorprendente para mí fue que una pareja swinger , cuya prioridad es la discreción, accediera a darme una entrevista.
Abdiel y Zuleika son un pareja normal (al menos así se pintan y así se ven).
Son panameños de nacimiento, tienen 15 años de casados, ambos son graduados de la universidad y se consideran de clase media. Llevan cinco años practicando el swinging , que en términos simples es una forma de sexo recreacional.
"Yo empecé leyendo sobre el tema en internet. Me interesó y empecé a buscar mas información y a compartirla con ella (su esposa)", explicó Abdiel sobre cómo se inició en este "estilo de vida".
Ellos crearon un sitio web, www.vidaliberal.com , a través del cual conocen a otras personas interesadas en el swinging en Panamá.
En cierta forma, esta pareja es la líder del grupo porque son los que organizan las reuniones. Sin embargo, ambos me aseguraron que en Panamá hay varios otros grupos de parejas que se reúnen usualmente una vez al mes.
¿Cómo funciona el swinging? Las reuniones de los swingers se dan en casas u hoteles, aunque en otros países sí existen clubes o bares específicamente para esto.
En cada reunión el mínimo que se acepta es de tres parejas y el máximo es de seis (en el grupo de Abdiel y Zuleika, porque en otros grupos varía). "Un buen porcentaje son casados, otros son novios, amantes o chicas solas", explica Abdiel. La mayoría son personas con educación universitaria y cierto nivel socioeconómico. "Entre más educación, menos tabúes", opina Abdiel.
En las reuniones se da el intercambio de pareja, el sexo en grupo y el sexo entre mujeres (no se permite entre hombres). Lo cual, según Abdiel, es simplemente cuestión de cifras: el 80% de las mujeres están interesadas en encuentros con personas de su mismo sexo y menos del 10% de los hombres lo está.
Cuando una nueva pareja contacta a Abdiel y Zuleika, estos pasan por varios filtros para probar que son "gente seria". Primero empiezan yendo a una discoteca o bar y divirtiéndose para ver "si hay química". Luego las cosas dan paso a algo más íntimo.
Según esta pareja, la razón principal por la que empezaron a hacer esto fue para devolverle la llama a su matrimonio.
Según Abdiel, el sabe que toda pareja, no importa cuánto se amen, llega a un punto en su vida donde es imposible salir de la monotonía. "Muchos recurren a la infidelidad o el divorcio", dice, pero ellos no querían recurrir a esto. Por eso él se interesó en el swinging y su esposa parece estar de acuerdo.
Consideraciones lógicas y éticas
Los riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual y embarazos indeseados al practicar el swinging son obvios. Por supuesto, usan preservativos. "La mayoría son parejas establecidas. Lo que tenemos en común con esas personas es que tenemos cierto nivel socioeconómico y cierto nivel educativo y somos muy cuidadosos con nuestra salud", asegura Abdiel. Sin embargo, admite que siempre hay un riesgo y que ellos lo asumen al practicar el swinging .
Para ellos, lo curioso es que lo primero que una pareja interesada les pregunta no es sobre el riesgo de las enfermedades, sino sobre el riesgo de encontrarse a alguien conocido. "Qué dirá mi familia, qué dirá mi esposo", dice Zuleika que es la principal preocupación, especialmente para las mujeres.
En cuanto a consideraciones éticas y morales, esta pareja asegura que ellos ven esto estrictamente como diversión."Nosotros no mitificamos el sexo. Si tú te fijas en nuestra sociedad, tratamos de mitificar el sexo, pero lo comercializamos como locos... tenemos una doble moral", opina Abdiel. Por eso, ellos aseguran no tener ni vergüenza ni remordimiento.
