En realidad, es una de esas noches en que casi todo va. ¿Por qué? Pues porque la mesa navideña es lo más parecido que hay a un poema de Rubén Darío: Verso, perla, pluma y flor.
En Navidad no hay un plato fuerte, no hay un sabor predominante, es una feria de sabores, colores, texturas y olores, donde hasta el arbolito moribundo, desde su esquinita, contribuye un poquito con lo único de savia que le queda viva.
Una Navidad, en que el papel estelar lo ocupaba un ganso expectacular, lo apareamos con Zinfandel, y fue un wao. Si tu plato fuerte es el jamón, entonces puedes probar un vino de peso mediano, un merlot o un tempranillo crianza, o incluso un buen vino rosado.
Me gusta particularmente con esto un rosado de aguja. Idem con los tamales. El pavo, según el jigote. Puedes acompañarlo con un blanco como un Chardonnay con madera discreta, si haces el relleno de pan “gringo”.
Si en cambio, haces un jigote españolísimo, con cerdo, etc., puedes hasta meterle un Priorato, u otro españolito.
En ambos casos, también puedes usar un Nobile de Montepulciano, un Rosso di Montalcino, o un nero d’Avola siciliano. Otros vinos que no hay que descartar son los Côte Rotie y los Côte du Rhone, con sus excelentes mezclas de Syrah y Grenache.
Por lo general, las ricuras de fin de año siempre van acompañadas de tamales, plátanos en tentación o camotes (hay una versión con Triple Sec estupenda); arroces de todo tipo, etc. Quienes celebran con un pernil, pueden acompañarlo de un tempranillo, merlot o malbec, o cualquiera de los arriba mencionados.
Y hay otra alternativa que a mí me encanta. Cada día, hay más y más vinos rosados de excelente calidad. Uno que no me falla nunca es el rosado de Julián Chivite.
Y por supuesto hay algo que siempre va bien con todo: un buen espumante, ya sea un champagne o un cavita más democrático. Si el chanchito este año está anoréxico entonces sugiero una solución muy práctica: una buena sangría.
El Clos de Pirque humildito, ese de tetrapak, hace una sangría excelente. Simplemente mezclas un litro (un tetra) con una lata de Squirt, y añades manzanas y naranjas picadas.
Si hay niños chiquitos o adultos descoordinados, en vez de hacer una sangría tinta, la haces blanca (igual pero con Clos blanco): de esa manera, nadie te arruina tu ropa, tus sofás o tus alfombras si derrama el trago.
