El gran maestro de la moda italiana, Giorgio Armani, evita toda referencia a la dura realidad del mundo, a terremotos y huracanes, y propone en Milán una colección alegre, vaporosa, llena de colores.
“No es porque el mundo esté triste que tenga que optar en mis desfiles por una moda triste”, dijo el veterano diseñador, de 83 años, al término de su desfile en el elegante Teatro Armani .
La colección para la Primavera-Verano 2018 resalta sobre todo por su modernidad, sus colores vivos y sus cortes impecables. El verde manzana combinado con rosado parecen salidos de la paleta de un pintor, mientras toques de luz iluminan los pantalones negros, con accesorios de bolas y rechinantes chaquetas cortas azules y rosadas que emanan alegría como las pinceladas de un artista.
La receta de Armani es combinar sobriedad con arte, dice uno de los asistentes. “Frente a la tristeza, respondo con el color”, explica el maestro, que emplea tonos fuertes y deja en el armario su legendario gris perla, así como los tonos crudos que lo identificaron por años.
El diseñador italiano propone una sinfonía de tonos pastel, mezcla flores suaves que parecen salir de acuarelas o de trabajos gráficos y llega a proponer incluso prendas satinadas y lentejuelas. “Es un homenaje al arte pictórico, a un tipo de impresionismo”, sostiene.
Las chaquetas llevan dobladillos asimétricos, las faldas son plisadas y brillantes, todo fiel a la “elegancia lineal y sofisticada de Armani”, sostienen los expertos.
Como es su costumbre, el estilista apareció al final del desfile para recibir la ovación del público. Un público fiel y lleno de celebridades, entre ellas Charlene de Mónaco, Cate Blanchett, y el campeón de Fórmula 1, el británico Lewis Hamilton.
Mientras el maestro juega con el color, uno de los jóvenes talentos que compiten en Milán, la diseñadora china Anna Chang, con su marca Annakiki, denuncia la adicción a los teléfonos inteligentes.
“Yo soy mejor que un teléfono, habla conmigo”, “Olvida tu teléfono, busca tu abrigo”, rezan algunos de sus trajes y chaquetas en la espalda.
Pantalones verdes con lentejuelas y chaqueta roja de lentejuelas... también los colores reinan en la colección de Annakiki, que invita a llevar gorras y terciopelos brillantes.
Las siluetas se inspiran en la década de 1980, con un montón de pantalones vaqueros, camisas y pantalones cortos y largos, así como trajes que mezclan verde y morado. Creada en 2013, su etiqueta cuenta con cerca de 20 tiendas en China y se está expandiendo en todo el mundo, y no se descarta que se instale próximamente en Milán.
