Uno de los atractivos turísticos de Beijing es la Ciudad Prohibida, que fuera la residencia oficial imperial durante las dinastías Ming y Qing, y cuya construcción comenzó en 1406 y terminó en 1420.
Su nombre se debe a que el acceso estaba vetado a la población general.
La Ciudad Prohibida consta de una corte interior y otra exterior, la cual servía como despachos u oficinas. En total aquí vivieron 24 emperadores.
En sus 72 hectáreas se yergue un complejo con numerosos palacios de madera que denotan la arquitectura tradicional imperial de China, rica en detalles y elementos ornamentales. Algunos de ellos tienen patios internos y conservan parte de su mobiliario original.
El Palacio de la Tranquilidad Terrenal era la residencia de la emperatriz durante la dinastía Ming. Iba aparejado con el Palacio de la Pureza Celestial, residencia del emperador. El cielo representaba la sabiduría, y la tierra, la amplia riqueza y la tolerancia. Hay, además, salones que cumplían diversas funciones, extensas plazas donde se aprecian esculturas que representan animales, enormes vasijas doradas para colectar agua y una pluralidad de visitantes de todo el mundo.
También está el hermoso y relajante Jardín Imperial (Yu Hua Yuan), donde se destacan sus enormes piedras exóticas y antiguos cipreses. Un letrero detalla que este era el sitio donde los emperadores, emperatices y las concubinas imperiales apreciaban el paisaje para su recreación y que, durante la dinastía Qing, aquí se escogían a las muchachas que formarían parte del harén del emperador.
Es de gran interés cultural el Museo del Palacio, donde se observan distintos artefactos de la vida cotidiana, como vasijas, y otros más decorativos. También hay una tienda de recuerdos.
Para 1912 sobrevino una revolución y terminó la última dinastía Qing. La familia real fue separada del Palacio Imperial y desde entonces la Ciudad Prohibida, al igual que la Gran Muralla China, ya no tiene su función original, sino un gran valor turístico e histórico.












