En los últimos meses del año, los niveles de estrés en la población pueden empeorar, al sumarse la vorágine consumista y un mayor número de compromisos a los factores cotidianos que merman su calidad de vida, como los embotellamientos, largas jornadas laborales, problemas económicos, etc.
La sociedad actual exige inmediatez en todo, y con el tiempo, las personas desarrollan una muy baja tolerancia a la frustración y no soportan esperar o hacer fila, por ejemplo.
Cristóbal Nieto, psicólogo clínico del Instituto de Salud Mental, explica que las celebraciones fomentan las relaciones sociales y familiares, pero muchos pierden el control debido al estrés ambiental, la necesidad de consumo y el exceso de estímulos.
“El consumismo le da más valor al tener que al ser. Muchos piensan que deben consumir cosas para ser igual que los demás y ser felices, que lo divertido o importante de las fiestas es regalar y tener, en vez de compartir. Si no tienen dinero, se preocupan de que no podrán enfrentar los gastos de la temporada y desarrollan una ‘visión de túnel’, viendo todo negativo”, expresa Nieto.
El psicólogo hace hincapié en que hay que darle valor emocional o sentimental a las cosas. Por ejemplo, que los niños aprendan que no solo se trata de recibir un juguete en Navidad, sino de compartir, de estar con su familia.
Nieto agrega que algunos desarrollan cierta resistencia cuando experimentan mucho estrés, pero al final, viene el desgaste, que puede presentarse con cansancio emocional, enfermedades físicas o somáticas, migrañas, problemas gastrointestinales, o incluso, síntomas asociados a cuadros de ansiedad, problemas de insomnio o de apetito.
TRISTEZA Y DEPRESIÓN
Algunas personas experimentan tristeza a fin de año por soledad, la pérdida de un ser querido o porque están lejos.
“Las emociones son normales y adaptativas. Es común que tener pérdidas o recordar a familiares que han fallecido, especialmente en esta época, genere nostalgia y melancolía”, dice el psicólogo.
En una sociedad que reverencia la juventud, también es frecuente que los adultos mayores tengan tendencia a la soledad y sentimientos de vacío. Y en esta época, hay abuelos que se sienten presionados a comprarle regalos a los nietos aunque no les sobre el dinero. Incluso, pueden deprimirse si se sienten excluidos, sin apoyo social o familiar. Es importante valorar y respetar a los adultos mayores y transmitirle ese respeto a los niños.
Por otro lado, hay padres que deben asimilar el fracaso escolar de un hijo. El psicólogo señala que muchas veces se le destacan solo las victorias, pero a veces se pierde, y hay que aprender a manejar las pérdidas.
Otra razón que puede provocar tristeza o frustración es llegar a fin de año y ver que las metas y logros no son los esperados.
En ese sentido, advierte Nieto, “es positivo tener un proyecto de vida, metas a corto, mediano y largo plazo. Pero deben ser metas específicas y realistas para poder cumplirlas”.
CONSEJOS
• Enfóquese en las cosas que son realmente importantes.
• Haga una cosa a la vez. Organice sus actividades y su tiempo.
• Compartir, socializar y estar presente para otros ayuda a disminuir el estrés.
• Mantenga un estilo de vida sano. Haga ejercicio o actividades al aire libre, sobre todo si se puede compartir con la familia.
• Rodeese de energía positiva.
• Involúcrese en actividades de apoyo. Ayudar a otros, visitar hospitales o darle regalos a los niños le puede ayudar a sentirse mejor y en paz.
• Cultive su espiritualidad.
• Aproveche la tecnología. Use la banca en línea o compre por internet para evitar el tráfico.
• Busque ayuda. Es normal ponerse triste o melancólico de vez en cuando. Pero si ocurre constantemente y aparecen otros problemas físicos, y por más que trate de salir de eso, no lo logra, hay que buscar ayuda especializada.
