Guillermo del Toro dice que su mundo fantástico se construyó en sus primeros 11 años de vida. Las criaturas, los vampiros, los superhéroes, todo viene de la mente de un niño que amaba merodear por las cloacas de su natal Guadalajara y disolver babosas con sal, que tenía un peluche de hombre lobo y que a los cinco años pidió de Navidad una planta mandrágora para hacer magia negra. Y el destino le permitió plasmarlo todo en el cine.
“Tengo 52 años, peso 110 kilos e hice más de 10 películas”, dijo al recibir el León de Oro en Venecia por La forma del agua, cinta nominada a siete Globos de Oro hoy domingo.
Del Toro, que ya cumplió los 53, la llamó“su primera película adulta”. Es optimista, una historia de amor entre una empleada de limpieza de un laboratorio ultrasecreto del Gobierno de Estados Unidos y una criatura anfibia presa en un tanque de agua.
“Es su obra maestra hasta el momento”, dijo Leonardo García-Tsao, crítico de cine en La Jornada. “Faltaba un elemento muy de Guillermo que es el humor. El laberinto del fauno y El espinazo del diablo fueron más sombrías, explorando temas como la pérdida y la nostalgia. Aunque algo permanece intacto: la distinción entre las criaturas y los monstruos”.
Las primeras las filma “con empatía” y las segundas responden siempre a un ser humano, “que acaba siendo el verdadero monstruo”, según explicó el propio cineasta en París.
Del Toro creció en un hogar muy católico. Su madre, una poetisa aficionada que leía el tarot; su padre, un hombre de negocios que se ganó la lotería y montó un imperio de concesionarios de autos. Nacido el 9 de octubre de 1964, creció en una mansión junto a serpientes, un cuervo y ratas blancas, con las que a veces dormía acurrucado, según un perfil del realizador publicado por la revista The New Yorker.
“Todo lo que soy, en el sentido de la compulsión artística y de las historias que cuento, viene de mis primeros 11 años”, dijo a la revista Gatopardo. “Creo que quienes somos en esencia se forma en esos primeros años, después nos la pasamos remendando lo que se rompió y construyendo lo que no”.
