La Biblia ahora tiene su museo en Washington, financiado por una adinerada familia de cristianos militantes que niegan cualquier intento de proselitismo, en un país donde la religión ocupa un lugar importante.
El museo cuenta con ocho pisos y 40 mil m2 en los que recrea la historia de la Biblia, los relatos contenidos en el Antiguo y Nuevo Testamentos y sus repercusiones en el mundo.
El edificio se encuentra a pocas cuadras al sur del Capitolio, una cercanía con el poder legislativo que ha alimentado la polémica sobre la influencia de la religión en la política estadounidense. Su costo fue de 500 millones de dólares provenientes en parte de familia Green, propietaria de la cadena de tiendas Hobby Lobby y conocida por su militancia cristiana.
