El proyecto de Carlos Sadness se dio a conocer gracias al público, primero a través de las descargas de sus canciones cuando aún no había firmado con una discográfica y después con el boca en boca, con el que debutó al otro lado del Atlántico en tres noches abarrotadas en el Lunario del Auditorio Nacional.
Pocos artistas han logrado llenar el Lunario, con capacidad para mil personas, en tres noches seguidas, con filas de fanes esperando a verlo por horas y los boletos agotados en cuestión de minutos como lo hizo Sadness en octubre de 2016.
“Pienso que si hubiera sido la discográfica la que hubiera invertido, la que hubiera hecho la propuesta de que la gente me escuchara, se vería al proyecto de una forma menos personal y quizá no hubiera funcionado”, dijo.
“A veces lo bonito es que la gente sepa que algo ha crecido por la gente, no es tan fácil conseguir eso”, agregó.
Ahora regresará para una presentación en el Vive Latino el 18 de marzo y el festival Pa'l Norte el 1 de abril, además de debutar en la ciudad de Bogotá, Colombia, el 16 de marzo. Nada mal para un músico cuya carrera comenzó hace una década gracias a un amigo que compartió sus canciones en internet.
La gente las bajaba pensando que se trataba de un músico consagrado.