Turismo astronómico

Turismo astronómico
Al centro, el Observatorio Panameño en San Pedro de Atacama, rodeado de telescopios remotos. CORTESÍA

El panameño Melo Spadafora siempre ha sentido curiosidad por contemplar más allá del cielo.

Por ello, sus ojos se han asombrado de las maravillas que ofrecen los astros a través del turismo astronómico, pasatiempo que realiza desde hace casi 20 años.

Primero, empezó viajando a lo interno, llegando a Chame o más lejos “para alejarnos del brillo de la ciudad”, ya que la contaminación lumínica es una barrera para la observación, afirma Spadafora, quien es miembro de Asociación Panameña de Aficionados a la Astronomía (APAA) desde 1995.

Su sed por ver más particularidades astronómicas lo llevaron a hacer su primer viaje al desierto de Atacama, en Chile, en 2011, uno de los mejores cielos del mundo para practicar turismo astronómico. “Y he ido cuatro veces desde entonces. Si a alguien le gusta la astronomía, con mucha confianza le recomendaría ir, porque sé que no quedará desilusionado al volver”.

En el desierto de Atacama ha visitado el San Pedro de Atacama Celestial Explorations (SpaceObs), el Observatorio Paranal y el Observatorio Panameño en San Pedro de Atacama, mientras que también ha practicado turismo astronómico en Los Ángeles (EU), específicamente en el Observatorio Astronómico Mount Wilson y el Griffith Observatory.

Su perspectiva no es la misma desde que descubre los cielos de esta forma. “Sobre hacer turismo astronómico lo que más me impresionó fue darme cuenta de lo mucho que me estaba perdiendo. Tu visión se agudiza, y se es capaz de caminar con seguridad solo con la luz de las estrellas. Ver el cielo en estas condiciones es impresionante”.

De todas las experiencias de turismo astronómico, visitar Chile ha sido “una experiencia muy instructiva. Se conocen muchas personas con el mismo interés, de lugares tan lejanos como Rusia, y en su mayoría son personas que gustan de compartir sus conocimientos y técnicas. Siempre quedo con ganas de volver”.

Chile es mucho más que vino, poesía y montañas. Esta nación suramericana recibe una gran cantidad de visitantes nacionales e internacionales que llegan específicamente al desierto de Atacama, el más árido del planeta –ubicado al norte–, para contemplar desde ahí uno de los cielos más libre de contaminación lumínica del mundo.

Por ello, este país andino es un destino donde el turismo astronómico ha dado sus frutos, ya que en el desierto de Atacama se han establecido más de 30 observatorios astronómicos, algunos dedicados al turismo, mientras que la gran mayoría se enfoca exclusivamente a la investigación científica de astros.

El clima seco que ofrece este desierto es propicio para hacer excursiones y tours astronómicos y así ver las estrellas.

Al estar el desierto tan próximo a la línea del ecuador terrestre, desde ahí se ve tan bien el cielo del norte como el del sur, explica el astrónomo francés Alain Maury, quien es propietario de una agencia de turismo astronómico que ahí opera llamada San Pedro de Atacama Celestial Explorations (SpaceObs).

Además, añade, esta localidad permite tener noches con climas despejados. “Desde septiembre de 2013 hasta septiembre de 2014 fuimos capaces de observar 345 noches. En promedio, hay como 320 noches despejadas al año, por lo que el período entre 2013 y 2014 fue excepcional. La transparencia de la atmósfera también fue buena, y esto permitió tener un cielo excepcional casi todo el tiempo”.

Maury, quien es fotógrafo científico, astronómo y cazador de asteroides y cometas, creó junto con su esposa Alejandra (técnica en turismo) SpaceObs en septiembre de 2003, cuya principal actividad es recibir a personas nacionales e internacionales interesadas en observar y comprender un cielo nocturno.

De igual forma tienen a cargo el mantenimiento de telescopios robóticos dedicados exclusivamente a la investigación científica. “Tengo en este momento unos 11 telescopios albergados acá: uno de Rusia, dos de Polonia, dos de Bélgica, uno de Francia, uno de Italia, otro de España, tres de Canadá, uno de Panamá, el Observatorio Panameño en San Pedro de Atacama (OPSPA), y tengo también tres telescopios míos que pronto van a ser accesibles a través de internet”.

En los tours astronómicos se les explica a los turistas a lo largo de dos horas cómo se ve el cielo, cómo leer un mapa del cielo, y se observa a través de los telescopios de SpaceObs para dar una mejor idea de lo que es el Universo. “Para comprender el Universo, hay que aprenderse el cielo. Todo lo que se ve a simple vista es incorrecto: la Tierra se ve plana y no lo es; vemos el cielo girar durante la noche, y en verdad es la rotación de la Tierra; vemos el cielo como un globo alrededor de nosotros, y en verdad es el universo en 3D aunque se ve en 2D. Todo lo que descubrimos desde la invención del telescopio nos ha mostrado cómo nuestra visión estaba errónea. Si la gente abandona el tour comprendiendo un poco dónde están, somos felices”. Para los tours cuentan con 10 telescopios de entre 20 y 60 centímetros de diámetro.

Antes de crear su empresa, Maury trabajó en observatorios como el de Costa Azul, en Francia; el de Monte Palomar, en Estados Unidos; y el de La Silla, en Chile.

¿Cuándo y cómo se motivó para crear la empresa de turismo astronómico SpaceObs?

Mi esposa y yo hablamos un día de hacer un observatorio turístico para mezclar las dos actividades. Estaba aburrido de trabajar en observatorios, pues en Chile esto significa que vas a vivir una semana en un cerro, y después tienes seis días para vivir con tu familia, y después de vuelta a la montaña, etc. Ahora puedo vivir tranquilo de mi pasión, sin tener una administración que te dice qué hacer cada día, es mucha más libertad.

En promedio, ¿cuántos visitantes recibe el SpaceObs en un año?

En 2014 recibimos más de 14 mil personas en más de 200 noches trabajadas. Trabajamos tres semanas seguidas, y después tomamos la semana de luna llena para descansar y viajar.

¿Cuántos asteroides y cometas ha descubierto?

Tres cometas: 115/P Maury, 1997c Maury Phinney (un pequeño cometa que pasó y nunca más va a volver) y 198/P ODAS, que descubrí un poco antes de mi 40 cumpleaños. He descubierto como 10 asteroides solo y durante el programa ODAS descubrimos más de mil asteroides.

¿En qué consiste su actual trabajo de investigación?

Me ocupo en dos temas. Con el OPSPA estamos haciendo un programa de rastreo del cielo sur (donde los telescopios de la NASA no llegan) para buscar cometas y asteroides, y trabajo también en los asteroides transneptunianos.

Soy parte de un grupo que observa lo que se llaman ocultaciones de estrellas por asteroides (por ejemplo, cuando un asteroide pasa al frente de una estrella produce un tipo de “eclipse” de la estrella, escondiendo la estrella durante un momento), y ello permite medir el tamaño del asteroide. Por ejemplo, si el asteroide va a 20km/s y el eclipse dura 10 segundos significa que el asteroide mide 200km/s; es un poco más complicado que esto, pero esa es la idea.

¿Qué es lo más ama de trabajar mirando el cielo?

Es un modo de vida más que nada. La mayoría de los humanos viven en una Tierra plana, y no imaginan lo que hay arriba (y abajo) de ellos. No sé por qué es así, pero la noche es hermosa, y me gusta ‘ver el cielo arriba’. La noche es mucho más calmada que el día y las horas pasan tranquilamente.

Me gusta a veces mirar durante la noche lo que el telescopio está haciendo, ver lo que está fotografiando: a veces aparecen nebulosas o galaxias que no conocía, o que ya conozco, así que sé qué parte del cielo estoy mirando.

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