El trabajo descrito hace 150 años por el científico, botánico y fraile Gregor Johann Mendel (1822-1884), de origen austriaco, continúa vigente en lo pertinente a herencia genética, es decir, el proceso con el que los individuos transmiten sus características a su descendencia.
Cuando escribió las leyes de la herencia biológica —mejor conocidas como Leyes de Mendel— en 1865, que publicó en 1866, su teoría no fue bien aceptada, ya que su propuesta rompía la creencia popular que decía que la herencia era una mezcla perfecta entre ambos padres.
Sin embargo, con su publicación “Experiments on Plant Hybridization”, en el “Proceedings of the Natural History Society of Brünn”, Mendel dejaría como legado la base de la genética moderna, siendo considerado el padre de esta.
No fue sino hasta 30 años después de haber presentado sus trabajos sobre la herencia genética en plantas de guisantes, cuando finalmente su obra fue reconocida y comprendida al ser retomada por científicos y botánicos como Hugo de Vries, Carl Correns y Erich von Tschermak.
Durante su vida no se apreció lo significativo que sería su trabajo, pues al redescubrirse abrió una nueva rama de la biología: la genética, afirma la científica Yila de la Guardia, doctora en genética del envejecimiento, quien es investigadora del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat).
“Antes de Mendel, se creía que la herencia era una mezcla perfecta entre ambos padres, como mezclar pintura. Si una planta de flores rojas era cruzada con una de flores blancas, se esperaba que la descendencia tendría flores rosadas. Mendel observó que esto no era el caso, sino que algunos rasgos son más dominantes que otros. También observó que la descendencia podía tener rasgos que no estaban presentes en los padres, es decir, el caso de heredar dos genes recesivos. Esto explica por qué a veces los rasgos se saltan generaciones”.
Aunque la genética moderna es más compleja que lo que Mendel observó en sus plantas de guisantes del jardín del monasterio, la base de las Leyes de Mendel siguen siendo aplicadas en la actualidad, explica De la Guardia.

