La National Portrait Gallery de Washington dedica una retrospectiva a Elaine de Kooning, la gran maestra del retrato expresionista abstracto, en la que se revela la madurez artística de quien fuera la esposa de uno de los principales pintores estadounidenses del siglo pasado, Willem de Kooning.
Pese a que su trabajo ha quedado a menudo eclipsado por la figura de su marido, Elaine de Kooning (1918-1989) es “una de las principales responsables del prestigio del arte estadounidense de la mitad del siglo XX como innovador, audaz y altamente individualista”, afirmó Kim Sajet, directora del museo.
Sus retratos combinan los característicos y agresivos brochazos de brillantes colores del expresionismo abstracto, con un delicado sentido de la composición y un profundo conocimiento de la historia clásica del género.
“Solía decir que no pintaba a la sombra de Willem, pintaba bajo su luz”, explicó Brandon Brame, la comisaria de la exposición
En un ambiente cargado de egos masculinos, como era el Nueva York pictórico de la década de 1940 y 1950, en el que emergió el expresionismo abstracto liderado por personalidades tan arrolladoras como Jackson Pollock, Franz Kline y su propio marido, Elaine logró consolidar una obra con una indiscutible entidad propia.
Conoció a Willem, que había emigrado desde su Holanda natal, en la Manhattan de los años 1930 y de a poco su relación profesional se convirtió en amorosa.

