CENTROAMéRICA CUENTA

De lo social a lo literario

De lo social a lo literario
De lo social a lo literario


Este año, Centroamérica Cuenta, festival literario que terminó ayer sábado en la ciudad de Managua, Nicaragua, fue dedicado a los autores André Malraux y Albert Camus.

Un grupo de creadores que participaron en este encuentro internacional comparten sus impresiones en torno a estos dos titanes de las letras franceses.

EJEMPLARES

“Ambos encarnan el espíritu de la libertad creadora; Camus desde sus reflexiones sobre el intrincando destino de los seres humanos, y Malraux, ejemplo cimero del escritor comprometido, combatiente del lado de la república española, y novelista ejemplar también”, explica el narrador Sergio Ramírez, alma y corazón de Centroamérica Cuenta.

El investigador y docente Eduardo Flores Arróliga (Nicaragua) piensa que Camus, más que Malraux “es una herencia abierta de las letras francesas, está más vigente” en estos tiempos que corren por ser un espíritu más de combate de las ideas y las palabras que de la violencia física.

DIVERSIDAD

Mientras que Roxana Pinto, psicóloga, novelista y diplomática, destaca que los grandes países son representados por una inmensa figura en el ámbito literario.

Pinto (Costa Rica) da como ejemplo el caso de España con el novelista Miguel de Cervantes Saavedra e Inglaterra con el dramaturgo William Shakespeare, pero Francia, “quizás por esa diversidad de la que tanto se enorgullecen”, no solo tiene a Camus y Malraux, sino también a otros autores como Víctor Hugo, Honoré de Balzac, Gustave Flaubert, Voltaire y Marcel Proust, entre otros.

Por eso, América Latina, opina Pinto, debe verse en ese espejo de una Francia que se siente diversa en su estructura social y cultural, porque ella recuerda que el continente americano también ofrece una variedad de la que debe aprovecharse para avanzar y hacer de forma unida.

MECANISMOS

Adelino Braz, consejero de cooperación y de acción cultural para América Central y director del Instituto francés de América Central, plantea que tanto Camus como Malraux eran defensores de la identidad y de la libertad de los pueblos.

Braz resalta que cada uno tenía sus propios mecanismos de lucha: Malraux proponía fortalecer a Francia desde dentro y usando como herramientas las acciones culturales, y que la lucha de Camus era más bien construir una verdadera Europa unida y fortalecida con el apoyo de todos.

En el plano intelectual, agrega Braz, ambos abogaban para que los seres humanos fueran conscientes de su mortalidad y allí, pensaban estos artistas, era por qué la vida es un absurdo. “Ambos proponían la rebeldía y la resistencia ante el absurdo del destino mortal del hombre”, e invitaba a la gente a buscar y encontrar la esperanza y la solidaridad, agrega Braz, autor de libros universitarios.

El mayo francés, de alguna manera, se basa en ideales de pensadores como Camus y Malraux, y ellos en parte también crearon esa fascinación de Latinoamérica por París como ciudad donde hay que estar para triunfar como escritor.

Por eso, Mario Vargas Llosa (Perú), Gabriel García Márquez (Colombia), Julio Cortázar (Argentina), Miguel Ángel Asturias (Guatemala), Carlos Fuentes (México) y Pablo Neruda (Chile), entre otros, deciden probar suerte en la llamada Ciudad Luz.

PRESENCIA

De acuerdo con el escritor colombiano Pablo Montoya, tanto Camus como Malraux influyeron en los premios Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.

Esa influencia, indica Montoya, está presente tanto en el plano de la escritura (en aspectos técnicos y de estilo) como en términos ideológicos, ya que el dúo francés les enseña la relevancia de ser rebeldes contra los sistemas de poder, el colonialismo de cualquier tipo y la urgencia que los artistas se involucren en los procesos políticos del mundo.

Al principio, la fascinación de Vargas Llosa era por el filósofo y dramaturgo Jean-Paul Sartre, premio Nobel de Literatura, pero el creador de La ciudad y los perros se decepciona progresivamente del también ensayista francés por su creciente apoyo al marxismo.

De paso, agrega Montoya, “Camus supera a Sartre como escritor” y el primero, además, tiene más cercanía con los jóvenes de hoy por estudiar en sus obras temas como la igualdad y la falta de justicia, indica.

Para Montoya, el responsable de novelas como El extranjero, La peste y La caída, se deja notar tanto en la primera etapa periodística de Gabriel García Márquez, entre finales de la década de 1940 e inicios de los años 1950, así como en piezas como Los funerales de la Mamá Grande. “Camus era solar, y Gabo también lo era porque era del Caribe, en los libros de los dos hay mucha luminosidad”, indica.

No quiere dejar por fuera al argentino Ernesto Sábato y manifiesta que Camus y Malroux se perciben tanto en su narrativa de ficción como en sus ensayos.

INFLUENCIAS

Sophie Doudet (Francia), docente que enseña historia de las ideas, resalta el peso de Camus y Malroux.

Cada uno tuvo vinculado con la cultura tanto como creadores como gestores culturales, destaca.

Cita que Camus llegó a regentar un teatro, era además productor escénico que presenta puestas en escena para las clases trabajadoras y apoyó a las trayectorias de más de un artista.

En tanto, Malraux fue ministro de Cultura de Francia entre 1958 y 1969, y vitalizó el ambiente artístico en municipios y barrios de su país.

Camus, añade, siempre crítico las injusticias y las represiones del colonialismo europeo, él, que nació en Argelia, país que estuvo bajo la presencia francesa entre 1830 y 1962, y es esa Argelina natal el escenario recurrente en varias de sus labores literarias.

“Fue lamentable que no conociera la independencia de Argelia”, resalta Doudet, quien agrega que Camus también denunció la violencia como método para resolver las diferencias y la pobreza de las clases más bajas, en especial, los campesinos.

Tanto el responsable de La condición humana como Camus, comenta Doudet, estaban en contra del terrorismo, de las guerras y de la represión del Estado cuando la sociedad se queja y se manifiesta, hechos que todavía ocurren en la sociedad global.