Al menos 379 personas han muerto en Alepo y su periferia, en el norte de Siria, en los últimos nueve días en bombardeos que emplean barriles con explosivos, según el recuento publicado ayer por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Entre los fallecidos hay 108 niños de 12 años, 34 mujeres y 30 combatientes de la oposición, que han perdido la vida desde el pasado 15 de diciembre. Tan solo ayer, al menos 15 personas, 3 de ellas menores y una mujer, perdieron la vida en un ataque aéreo gubernamental contra el barrio de Al Sukari.
La organización hizo un llamado a la comunidad internacional para que actúe para detener “las muertes indiscriminadas de civiles”.