Afganistán celebrará elecciones el 18 de septiembre para completar el último paso de un plan internacional que busca restaurar la democracia en el país tras 25 años de conflicto, pero las preocupaciones sobre la seguridad aumentan por una espiral de violencia.
La votación, respaldada por la ONU, determinará al parlamento con el que tendrá que trabajar el presidente Hamid Karzai y marcará el horizonte político del país por años.
Los poderosos líderes de las facciones que derrotaron a la Unión Soviética en los 80 y que batallaron entre ellos en los 90 están compitiendo por los votos con miles de candidatos independientes, y muchos afganos rechazarán probablemente la política de las armas, dijeron analistas.
Las demoradas elecciones para una cámara baja y concejos provinciales llegan casi 12 meses después de que Karzai obtuviera un mandato de gobierno de cinco años y cerca de cuatro años luego de que los talibán fueran sacados del poder por Estados Unidos y fuerzas de la oposición.
"Esta elección significa la finalización de la restauración de un gobierno legítimo y representativo para Afganistán", dijo el enviado especial de la Unión Europea al país, Francesc Vendrell.
ASESINAN A UN CANDIDATO
Una oleada de violencia e intimidación ha precedido a los comicios, ayer al menos 12 personas murieron, entre ellas un candidato a las elecciones parlamentarias y ocho policías, en las últimas 24 horas en Afganistán, en diferentes ataques atribuidos a un grupo talibán, dijeron fuentes locales.
El candidato fue alcanzado por la explosión de una mina colocada frente a su casa, precisó el jefe de la policía de Garmser, Deljan.
Khan es el quinto candidato a las elecciones en ser asesinado en los últimos meses en diferentes hechos de violencia, recordó la comisión electoral afgana.
También en Helmand, uno de los bastiones de los rebeldes, un ataque causó siete muertos.

