El presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, sigue maniobrando desde la cama del hospital saudí en el que se encuentra para mantener el poder. El Presidente, que desde comienzos de junio se encuentra hospitalizado tras las heridas sufridas en un ataque contra el palacio presidencial en Saná, recibió en la clínica militar saudí al ministro del Exterior, Abu Bakr al Kirbi, informó la agencia de noticias Saba.
Saleh dijo a su ministro que la crisis en el país debe terminarse mediante el diálogo en el que debe participar su propio partido, el Congreso Popular General. Por último, Al Kirbi señaló que el Presidente se encuentra en buen estado de salud. Sin embargo, el vicepresidente yemení, Abdu Rabu Mansur, que sumió las funciones de gobierno el 3 de junio, dijo en una entrevista con la CNN que las heridas de Saleh son tan graves que duda volver al país.
El número dos del régimen señaló que un trozo de madera le perforó el pecho y además sufrió quemaduras en su rostro, brazos y la parte superior del cuerpo. Originalmente, Saleh había manifestado su intención de volver a su país hace unos días, pero ahora se dice tras bambalinas que puede desplazarse, pero que sigue dudando de comparecer públicamente, ante la visibilidad de las heridas en su rostro. Desde febrero, un movimiento de protesta intenta derrocarlo, tras más de 32 años en el poder.
Sin embargo, Masur negó que Saleh sea parte del problema y asegura que tiene 3 millones de seguidores. La población del país es de 24 millones. Parte del país es ya ingobernable y en la provincia sureña de Abyan las tropas del Gobierno luchan contra miembros de Al Qaeda. Mansur informó también de cómo las autoridades estadounidenses apoyan a las fuerzas yemeníes en la lucha contra los terroristas, que aumentan su presencia en el país.
Según sus declaraciones, Washington intercepta objetivos y conversaciones y después pasa la información a las autoridades de Yemen, dijo el vicepresidente.
