El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, llamó ayer la atención de las Fuerzas Militares para que no quebranten los derechos humanos de los soldados y anunció que visitará la base a la que están adscritos los 21 soldados torturados por sus superiores.
Uribe condenó los vejámenes contra 21 uniformados del Ejército en la base militar de Honda y aseguró que ese tipo de comportamientos sólo provoca pérdida de confianza por parte de la ciudadanía en las Fuerzas Militares.
"Si irrespetamos los derechos humanos de las Fuerzas Militares estamos autorizando que las víctimas y victimarios de esas violaciones nos irrespeten en su relación con la ciudadanía y en los combates a los criminales", dijo Uribe.
Y añadió: "Los maltratos afectan la confianza de los padres de familia de los soldados de la institución, esa desconfianza contagia y puede conducirnos a una pérdida general de confianza que hay que evitar".
El mandatario pidió a los directores de las Fuerzas Militares tratar con "transparencia y eficacia" los Derechos Humanos de los uniformados porque aseveró que "los hechos cometidos en la base de Honda no se pueden volver a repetir".
Finalmente, Uribe homenajeó la labor del saliente comandante del Ejército, general Reinaldo Castellanos, y agradeció la cooperación prestada por él a la institución.
Por su parte, el nuevo comandante del Ejército, general Mario Montoya, comunicó los primeros cambios en la estructura de mando del Ejército.
"El general Guillermo Quiñónez, actualmente director de la Escuela Militar de Cadetes, ha sido designado como comandante de la Cuarta División en la ciudad de Villavicencio (...) En el Comando conjunto queda el general Oscar González", informó Montoya en la ceremonia de toma de posesión de su nuevo cargo.
Montoya pidió a las tropas del Ejército interpretar los correctivos de Uribe como una "recordación" a las normas que se deben cumplir como Fuerzas Militares.

