Cuatro autobuses fueron incendiados y una comisaría fue atacada a tiros en la noche del viernes en Sao Luís, capital del estado brasileño de Maranhao, donde se vive una crisis en el sistema carcelario que ya dejó dos presos muertos en lo que va del año.
Según informan ayer, sábado, medios locales, seis personas resultaron heridas en los ataques y tres de ellas están en estado grave.
Además, un agente de la policía militarizada retirado murió víctima de disparos de bala, pero todavía no se sabe si su muerte está relacionada con los ataques.
La Secretaría de Seguridad Pública sospecha que los atentados fueron ordenados por los presos como respuesta a una serie de medidas rigurosas adoptadas por las autoridades el pasado 27 de diciembre, cuando la seguridad de los seis complejos carcelarios del estado, entre ellos el penal de Pedrinhas, localizado en la capital, pasó a manos de la policía militarizada.
El complejo de Pedrinhas, que tiene capacidad para mil 700 presos, alberga actualmente a 2 mil 500.