Mientras tanto, un funcionario estadounidense dijo que las fuerzas de la coalición están preparadas para enfrentar cualquier recrudecimiento de la violencia durante las próximas festividades musulmanas. El comienzo del mes santo del Ramadán fue acompañado el año pasado por un importante incremento de los ataques insurgentes.
Una granada explotó en el techo de la embajada holandesa después de que cayó la noche, provocando un incendio que fue rápidamente extinguido.
Guardias de seguridad dijeron que una segunda granada no pudo dar contra el edificio y otras dos fueron encontradas en el jardín de la misión diplomática. Horas después del ataque a la embajada, el sonido de fuertes explosiones resonaba a través de la capital iraquí. Un portavoz militar estadounidense dijo que no tenía información sobre la causa de los bombardeos, que podían escucharse en el centro de la ciudad.
Holanda mantiene a unos mil 100 soldados en el sur de Irak, que integran las fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos.
Los holandeses retiraron a la mayor parte de sus diplomáticos en octubre pasado, debido al deterioro de la situación de seguridad. Mantienen a cinco personas holandesas en Bagdad, pero ninguna se encontraba en el edificio en el momento del ataque, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda.
Los funcionarios de la coalición están preparados para enfrentar problemas durante los cuatro días de las festividades de Eid al-Adha, o Fiesta del Sacrificio, que comienza el domingo y conmemora la autorización de Dios al patriarca Abraham para sacrificar a una oveja en lugar de su hijo Ismail, según el Corán. En octubre pasado, los insurgentes marcaron el comienzo del mes del Ramadán con una serie de ataques sangrientos que incluyeron el lanzamiento de un cohete contra un hotel y carros bombas contra la Cruz Roja, y un ataque suicida en Nasiriya que mató a 26 personas, la mayor parte policías italianos.
