Una brasileña del grupo de los 30 activistas de Greenpeace arrestados por Rusia en una protesta en el Ártico salió ayer bajo fianza, la primera en dejar la cárcel en un caso que ha generado duras críticas internacionales a Moscú.
La libertad de los detenidos podría acallar algunas críticas, que han llamado la atención tanto sobre las ambiciones rusas en el Ártico como su intransigencia frente al disenso.
La brasileña Ana Paula Alminhana Maciel salió de una cárcel de San Petersburgo portando un cartel con la leyenda “Salven el Ártico”.
Dmitri Artamonov, representante de Greenpeace, dijo que ella “ahora se aloja en un lugar seguro”, pero se negó a indicar dónde está.
Los 30 activistas fueron arrestados en septiembre cuando el buque Arctic Sunrise de Greenpeace entró en aguas del Ártico a pesar de las advertencias rusas.