FIESTA.HISTORIA Y CREENCIAS SE MEZCLAN EN CELEBRACIÓN.

Carnaval: farsa y mito antiguo

Egipto y Mesopotamia figuran entre los lugares probables de donde se originó esta festividad. El Carnaval ha estado ligado a las celebraciones cristianas desde la Edad Media.

Carnaval: farsa y mito antiguo
FASTUOSIDAD. El colorido y la espectacularidad forman parte de la celebración, donde el derroche simboliza la abundancia, que tal vez escasea en la vida real.

Música y Color, alegría y alegoría poseen por estos días a varios rincones del mundo.

Es la fiesta del Carnaval, una celebración multitudinaria, popular y vistosa que recoge tradiciones de diversas culturas, que igual se vive en Alemania como en Brasil; en Cádiz, España, como en Lousiana, Estados Unidos.

Pero el Carnaval, con sus variantes culturales y geográficas, no nació de la simple y espontánea necesidad de celebrar de los pueblos en todo el orbe, sino que recoge una larga tradición que se pierde en la antigüedad y que se nutre de la religión y de creencias diversas y ya olvidadas.

Algunos expertos ubican su origen en las fiestas paganas griegas y romanas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales, o las realizadas en honor del buey Apis en Egipto.

Serían Sumeria y Egipto, según algunos investigadores, los lugares de origen de estas celebraciones, hace más de 5 mil años.

La costumbre se habría difundido por Europa durante la época romana, y más tarde se trasladaría también a América por los navegantes españoles y portugueses que colonizaron estas tierras a finales del siglo XV.

RELIGIÓN Y CARNAVAL

La Europa cristiana adaptó la fiesta, que probablemente también estaba relacionada con ritos de cambio de estación, y la permitió como antesala de la Cuaresma.

Carnestolendas es el nombre que suelen recibir estas fiestas que por lo general tienen lugar los tres días anteriores al miércoles de Ceniza, y marcan el inicio de la Cuaresma en el calendario cristiano.

ETIMOLOGÍA

Una hipótesis muy extendida es que la palabra Carnaval proviene del término medieval carnelevarium, que significaba "quitar la carne" y que se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los 40 días que dura la Cuaresma.

Pese a la relación de la fecha con el calendario de las celebraciones cristianas, hay países en que el Carnaval se realiza en fechas distintas, como en algunos lugares de Alemania donde se inicia el día 11, del mes 11, a las 11 horas 11 minutos. También hay lugares que lo comienzan justo al finalizar la Epifanía, el 6 de enero.

En otros sitios la tradición indica que se debe realizar a partir del jueves anterior al miércoles de Ceniza.

MEDIEVAL

En la Edad Media, en medio de persecuciones a quienes no respetaban las normas religiosas, renació el Carnaval y se continuó la tradición hasta la actualidad en muchos lugares del mundo. Para enfrentar la abstinencia inminente, en ese entonces, se celebraba con juegos, banquetes, bailes y diversiones en general, con mucha comida y mucha bebida.

En la España de la época de la conquista y la colonia, ya era costumbre disfrazarse en determinados días.

Más tarde, en 1523 Carlos I dictó una ley prohibiendo las máscaras y los enmascarados.

Felipe II también llevó a cabo una prohibición sobre máscaras. Fue Felipe IV quien restauró el esplendor de estas.

FIESTA POPULAR

En algunos países, en que el Carnaval está muy arraigado como celebración popular, y ya alejada de su significado religioso, alargan los festejos a los fines de semana del mes de febrero y a veces el primer fin de semana de marzo.

En la actualidad, el Carnaval se ha convertido en símbolo de algunos lugares, caracterizados por sus festejos tradicionales y espectaculares, que atraen a los turistas. Tales son los casos del Carnaval de Río, en Brasil; el de Santa Cruz de Tenerife, España; el de Oruro en Bolivia; el de Barranquilla, Colombia; el de Corrientes en Argentina; y el de República Dominicana, entre otros.

Desfiles de carrozas, comparsas formadas por grupos de máscaras o bailarines vestidos con un mismo estilo que caracteriza a cada una de ellas, suelen ser atracciones comunes de estas celebraciones, indistintamente del lugar donde ocurran. Las máscaras, elementos emblemáticos de esta fiesta, representan a distintos personajes reales o alegóricos y ocultan la identidad del celebrante. La farsa, la sátira y diversas formas de crítica social o política también tienen su lugar durante estas festividades, ya sea en comparsas o escuelas organizadas o por la ocurrencia de los espontáneos que salen a las calles a participar del jolgorio. Pero, sin importar cómo se celebre, el Carnaval es una de las festividades más importantes del mundo.


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