Chile y Perú aguardan bajo tensión el dictamen que emitirá mañana la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) sobre su frontera marítima, con llamados dispares a la prudencia, el festejo e incluso el desacato del fallo.
“Hay que esperar en tranquilidad los resultados”, dijo en ese marco el presidente chileno, Sebastián Piñera.
“La posición pública y oficial de ambos Gobiernos es coincidente en acatarlo”, añadió el mandatario peruano, Ollanta Humala.
El litigio, que cumplió seis años en la CIJ, implica la soberanía sobre unos 36 mil kilómetros cuadrados en el océano Pacífico, un área rica en recursos marinos que hoy está bajo administración chilena en el puerto de Arica, en virtud de acuerdos firmados en 1952 y 1954.
Perú, sin embargo, interpreta que estos pactos son solo instrumentos pesqueros y no constituyen tratados de límites.
Esos tratados también fueron firmados en su momento por Ecuador y en la práctica tuvieron vigencia demarcatoria hasta que Quito y Lima firmaron en 2011 un acuerdo en el que reconocieron explícitamente tales límites.
Expertos y autoridades admiten que la ejecución del fallo que emitirá la CIJ no será automática y que incluso pudiera tardar meses, debido, justamente, a la aplicación jurídica dispar en ambos países de los tratados de 1952 y 1954.
“En el cumplimiento del fallo (...), Chile buscará avanzar en su debida ejecución, la cual necesariamente tendrá que ser gradual y acordada con Perú”, dijo Piñera tras una reunión con el Consejo de Seguridad Nacional en La Moneda.
El coagente peruano ante la CIJ, José García Belaunde, coincidió en el punto. “Si hay algo que implementar, tiene que ver con normas que van desde una resolución directoral, que se cambia en medio día, hasta una ley que debe pasar por el Parlamento”, explicó.
