Pero los investigadores, que concluyeron una investigación de cuatro años y medio sobre el accidente, no pudieron precisar de cuál cable se trató.
El avión MD-11 fabricado por la empresa McDonell Douglas y que hacía el vuelo de la aerolínea suiza Swissair desde Nueva York a Ginebra, se estrelló en las aguas del Océano Atlántico el 2 de septiembre de 1998.
En los instantes finales del vuelo, la tripulación informó de que había humo en la cabina del piloto y dejó caer combustible antes de tratar de llegar a Halifax para hacer un aterrizaje de emergencia que no pudo concretar.
"En determinado momento durante la ruta de vuelo (...) ocurrió una falla que hizo que material inflamable se prendiera fuego en la aeronave", dijo la Junta de Seguridad en el Transporte, de Canadá, subrayando que se descubrió que el sistema de cables del avión había sufrido daños.
En el accidente murieron 229 personas.
