La ciudad más efímera del mundo se llama Arafat y está a las afueras de La Meca: sus 2.5 millones de habitantes sólo viven en ella un día, y la habrán abandonado antes de que llegue la próxima noche.
En Arafat se celebra la jornada central de la peregrinación islámica anual: en esta llanura desértica rodeada de colinas y situada a 20 kilómetros de La Meca los peregrinos deben pasar el día entero rezando e invocando a Alá.
La ciudad entera, que durante un día es tan grande como Barcelona, hierve al mediodía. Todos los peregrinos entonan la invocación ritual de Labeyk Alahuma Labeyk (Aquí me tienes Señor) mientras pugnan por alcanzar la pequeña "Colina de la Misericordia" en una de las puntas de Arafat.
En esta colina, Adán "reconoció" a Eva (arafa significa en árabe conocer) cuando Dios los expulsó del Paraíso Terrenal, y un monolito recuerda el lugar exacto donde ese reencuentro tuvo lugar, 120 años después de su separación.
Peregrinos de Malasia y de Albania, conversos de Alemania, jeques de Yemen, atletas y tullidos, muchos en sillas de ruedas, todos quieren hallar un palmo libre en las rocas de la Colina de la Misericordia.

