El número de muertos por las lluvias que castigan desde hace dos semanas el sureste de Brasil se elevó ayer a 45 y el de personas obligadas a dejar sus viviendas como consecuencia de las inundaciones o de deslizamientos de tierras a 65 mil 533, informaron fuentes oficiales.
El registro de siete nuevas muertes ayer en diferentes municipios de Espíritu Santo elevó a 27 el total de víctimas mortales en el estado más afectado por las lluvias, según el último boletín de la Defensa Civil regional.
En Minas Gerais, el otro estado afectado por los temporales, el número de víctimas se mantuvo en 18, según la Defensa Civil.
Mientras, en las Antillas Menores unas 15 muertes dejaron las lluvias que caen en San Vicente y las Granadinas y en Santa Lucía en los últimos tres días.
Las autoridades informaron que continúa el recuento de daños materiales y de vidas humanas que podría elevarse.
En tanto, en Argentina, una ola de calor extremo afecta las provincias del norte del país. El fenómeno ya se ha cobrado dos vidas en Santiago del Estero, mil km al noreste de Buenos Aires.
El mal tiempo también causó estragos en Estados Unidos y Canadá, en donde centenares de miles de hogares y comercios permanecían ayer y sin electricidad tras el paso de una fuerte tormenta invernal, informaron las autoridades locales.
Según informes procedentes de diferentes estados y provincias canadienses, al menos 14 personas murieron en incidentes relacionados con esta tormenta en ese país.
Europa tampoco escapa a los embates del clima. Ayer el viento y la nieve provocaron problemas de tránsito en Suiza y en el norte de Italia, donde un joven esquiador francés murió en las montañas de Turín debido a una avalancha.
En los Alpes suizos quedaron cortados varios tramos de ferrocarril debido al peligro de avalancha y en Italia también se vio afectado sobre todo el tráfico de ferrys. Además, fueron desviados varios vuelos y en los Alpes tuvieron que cerrarse varios pasos de montaña.
En Reino Unido, muchos ríos están a punto de desbordarse luego de un temporal procedente del Atlántico, que además dejó sin electricidad a más de 13 mil hogares y provocó severas interrupciones en el servicio de transporte nacional.