El presidente de Ecuador, Rafael Correa, planteó ayer lunes que Argentina sea en adelante el país sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y pidió que los miembros de este organismo sean únicamente nacionales de los países suscriptores del “Pacto de San José”.
El mandatario ecuatoriano hizo estas formulaciones al abrir la reunión de los Estados miembros de la Convención Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Guayaquil, cita de la que saldrá una declaración con reformas a los órganos ejecutivos que son la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La sede actual de la Comisión está en Washington, en un “país que no es Estado miembro”, argumentó el presidente de Ecuador.
Correa además pidió que el presupuesto de la Comisión que alcanza los 15 millones de dólares anuales, sea financiado por los Estados parte y se comprometió a que cuando los países no puedan sufragar ese gasto “Ecuador suplirá esa cuota”.
A nombre de su gobierno, Correa dijo que propondrá que la CIDH no tenga capacidad de adoptar medidas cautelares en contra de los Gobiernos ni que se convierta en “fiscal de los Estados”.
En referencia a las ocho relatorías que maneja la CIDH, Correa propuso que la relatoría sobre libertad de expresión no acepte contribuciones de quienes no son miembros como Estados Unidos y la Unión Europea. “Pagan para controlar a los demás en nombre de los derechos humanos”, recalcó.