La reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que se discutirá el viernes en Washington, es una iniciativa del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, para “debilitar” y “ahogar” económicamente a ese organismo, según la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
La reforma daría a Correa y los gobernantes que la promueven la “potestad de violar los derechos humanos dentro de sus países sin que nadie desde afuera les señale los errores, desvíos o violaciones flagrantes de los derechos humanos y la libertad de expresión”, dijo ayer Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP.
En declaraciones a EFE, Paolillo aseguró que Correa y quienes le acompañan en esta “cruzada para debilitar el sistema interamericano de protección de derechos humanos” quieren transformarlo en un simple organismo de “promoción de derechos”, sin capacidad de denuncia. Los cancilleres de los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) se reunirán el viernes en Washington precisamente para tratar de cómo reformar la CIDH.
Paolillo defendió este sistema institucional y jurídico creado en 1959 que, en su opinión, ha velado eficazmente durante sus 54 años de historia por los derechos humanos y la libertad de expresión en los países del continente. Por ello, cargó contra el mandatario ecuatoriano, ya que “intenta convencernos” de que la reforma de la CIDH, promovida por su gobierno y secundada por los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América, tiene como objetivo fortalecer el sistema interamericano de derechos humanos.