Los ciudadanos italianos y españoles que buscan empleo incrementaron en 11% las cifras de inmigración en Alemania durante el primer semestre de este año, según datos mostrados ayer por sus autoridades, considerado hoy como la mayor economía de Europa, que día a día atrae a más trabajadores de países de la región afectados por la crisis.

La Oficina Federal de Estadísticas germana informó que 555 mil personas más llegaron a Alemania en los primeros seis meses del año, tendencia en aumento que persiste por tercer año consecutivo.

El desempleo alemán es más bajo y el crecimiento económico es más robusto que en muchos otros Estados miembro de la Unión Europea (UE), lo que lo hace un destino atractivo a pesar de los obstáculos regulatorios que implican un traslado y de la barrera del idioma.

“Como en la primera mitad de 2012, la inmigración creció desde países de la UE golpeados especialmente por la crisis financiera y de deuda”, dijo la Oficina en un comunicado.

Las cifras de inmigrantes de Italia y España crecieron 39% y 30%, respectivamente, aunque en términos absolutos las nuevas entradas desde Polonia y Rumania fueron las más grandes.

Un total de 93 mil polacos y 67 mil rumanos llegaron a Alemania en el primer semestre, frente los 26 mil italianos y 15 mil españoles.

Las cifras de griegos cayeron 4.5%, hasta los 15 mil.

En total, Alemania vio una afluencia neta, la diferencia entre la gente que entra en el país y la que sale, de 206 mil, un aumento de 13% respecto al primer semestre del año pasado.

Con una de las tasas de nacimiento más bajas de Europa y una población que envejece, Alemania (con 80.2 millones de habitantes) se enfrenta a largo plazo a un problema demográfico y a presiones sobre su sistema del bienestar. Pero los expertos dicen que para hacer frente a esto, el país necesita políticas para atraer a los inmigrantes no europeos.