Los cristianos de la ciudad cisjordana de Belén celebraron ayer la Navidad, horas antes de que el papa Francisco oficiara su primera misa de gallo en el Vaticano.
En Roma, se esperaba una multitud en la plaza de San Pedro, nueve meses después de la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio, quien se convirtió así en el papa Francisco.
Por su parte, el patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal, la mayor autoridad católica romana en Tierra Santa, realizó su entrada solemne en Belén a primera hora de la tarde del martes.
A su llegada, el patriarca suele estar acompañado por tropas de scouts palestinas con sus gaitas, herencia del mandato británico (1920-1948).
Posteriormente, concurrió a la basílica de la Natividad, lugar de nacimiento de Cristo según la tradición cristiana. Cada año, esta colorida procesión da lugar a una gran fiesta popular palestina en la plaza del Pesebre, en el corazón de Belén, en unos festejos que son la principal atracción turística anual en Cisjordania.
Tras la misa de gallo, Twal ofició una misa de Navidad en la iglesia católica Santa Catalina, que se encuentra junto a la basílica, a la que concurrieron, entre otros, el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas y la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton.
Este año, un temporal inusual y las difíciles perspectivas de las negociaciones de paz entre Israel y los palestinos auspiciadas por Estados Unidos ensombrecieron la celebración navideña en Belén.
