Las autoridades cubanas emitieron un pasaporte a la disidente Bertha Soler, quien lo exigió amparada por la nueva ley migratoria que simplificó los trámites de viaje y por lo cual ella podría salir y entrar sin obstáculos de la isla.
Sin embargo, la víspera la también activista Gisela Delgado, quien ya tiene un pasaporte vigente –emitido con anterioridad pero vigente hasta 2013– como lo establece la normativa fue informada por funcionarios de migración que no podría salir del país debido a que pertenece a un grupo opositor.
Soler, quien dirige el grupo disidente Damas de Blanco, recibió su pasaporte sin contratiempo en la mañana de ayer viernes.
“El tener un pasaporte no es garantía de salir del país”, aclaró. A lo largo de 50 años y hasta el 14 de enero pasado, la ley isleña establecía que los cubanos debían obtener además de su pasaporte, una tarjeta blanca para salir del país, la cual era denegada a personal de salud, científicos, funcionarios de variados niveles y a disidentes.
La reforma migratoria flexibilizó los trámites y fijó como condición para salir tener el pasaporte y la visa del país receptor, pero mantuvo un artículo con el cual limita la salida de personas sometidas a procesos penales o en casos de seguridad nacional.