Se puede encontrar de todo en el mercado El Curita, una especie de bazar donde se venden relojes, cremas, champú, lámparas, pegamento y todo tipo de zapatos o ropa, incluida la camiseta del Barcelona.
Hace tres años no existían lugares como este en la isla, habituada a la escasez de productos.
Y dentro de tres meses todo podría parecer un espejismo, porque las autoridades prohibieron la comercialización de artículos importados al vendedor ambulante de alimentos, ropa, zapatos o artículos de aseo o de uso en el hogar.
“Nunca pensé que iba a pasar esto, estoy desesperada. Estoy que no duermo porque me pregunto, ¿qué va a pasar?, ¿cómo voy a hacer?”, expresó Bárbara Pérez, una modista independiente.
El gobierno de Raúl Castro inició lo que describe como una apertura económica importante que permite algunas actividades privadas, aunque asegura que no abandonará el socialismo.
Quienes se ganan la vida con negocios en los que invirtieron todos sus ahorros y que dependen de las importaciones piensan que esto es un gran retroceso.
La nueva ley podría obligar a cerrar a algunos negocios y hacer que otros sigan funcionando clandestinamente en una nación con un floreciente mercado negro.
En algunos mercados ya aparecieron carteles anunciando liquidaciones.
A Pérez, de 52 años, se le salieron las lágrimas cuando le contó a la agencia de noticias AP que el 11 de este mes la citaron en una oficina estatal para notificarle la nueva medida. “Me trataron bien, me leyeron la nueva ley y me hicieron firmar un papel”, explicó y entre sollozos agregó que le dieron hasta el 30 de noviembre para vender la mercancía que tiene. “Después me la pueden decomisar”, agregó.
Unos 436 mil cubanos abrieron pequeños negocios desde que el presidente Castro comenzó en 2010 una política de reformas.
Además de autorizar estos pequeños negocios, la nueva política legalizó la compraventa de carros y de casas a particulares, y los viajes al extranjero sin tener que pedir permiso de salida.
El día de septiembre en que el gobierno anunció la prohibición, también informó de la aprobación de 18 oficios que los cubanos podrán ejercer de forma independiente. Chapistero, herrero y fundidor son algunos de ellos.