La III Conferencia de Estados Parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos comenzó ayer en Uruguay marcada por pedidos de autocrítica y cambios en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), y por la ausencia de representantes de alto nivel.
A la reunión, que termina hoy y en la que se analiza un posible cambio de sede de la CIDH, asistieron el canciller uruguayo, Luis Almagro, y sus pares de Argentina, Héctor Timerman; Ecuador, Ricardo Patiño; y Haití, Pierre Richard Casimir.
De los 24 países firmantes del Pacto de San José solo acudieron delegados de 14 de ellos, la mayoría de los cuales eran representantes ante la Organización de Estados Americanos (OEA) o embajadores en Uruguay.
Almagro, único de los participantes que se dirigió a los medios de comunicación, definió el encuentro como una reunión “informal” para tratar el funcionamiento de la CIDH.
Según indicó, la posición expresada por varios países, entre otros Uruguay, es la de que la CIDH debe hacer “una autocrítica fuerte” por haber sido “injusta” en numerosas ocasiones, por haber estado “limitada” y por no haber actuado en algunos casos “donde tendría que haberlo hecho”.
“La comisión tiene que examinarse a sí misma en ese contexto. En ese marco se da una circunstancia un poco particular y es que la comisión está en un país que no es parte de la Convención y eso es algo que es discutido por muchos países”, indicó.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador es uno de los principales impulsores del cambio de sede junto a los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América.
