KABUL, Afganistán (AFP). Estados Unidos desplegó este viernes por tierra y mar la búsqueda de Osama bin Laden tras la capitulación de los talibán en Kandahar, el último bastión del movimiento, en el sur de Afganistán.
Artífice de la caída en 62 días de la milicia fundamentalista que dominó Afganistán desde 1994, Washington sigue siendo prudente sobre la situación de Kandahar en donde reina el caos.
Los antitalibán entraron el viernes a Kandahar, pero no consiguieron asegurarse todo el control de esa ciudad.
Para Washington, la prioridad absoluta pasó a ser la captura de bin Laden, el líder de la red Al Qaida y la del mullah Mohammad Omar, el jefe talibán que los cobijó en tierra afgana.
El Pentágono dijo no saber dónde está bin Laden, acusado de haber tramado los atentados contra Estados Unidos que el 11 de setiembre dejaron más de 3 mil 300 desaparecidos.
No sabemos dónde está bin Laden, dijo el general Tommy Francks en rueda de prensa en Tampa, Florida, Estados Unidos.
Al igual que otros jefes militares estadounidenses, insistió en que las informaciones sobre bin Laden son contradictorias y que no permiten determinar en dónde se encuentra.
Las fuerzas estadounidenses en Afganistán y en la región, procuran ubicarlo y de cortarle toda posibilidad de huir, especialmente hacia Paquistán.
La armada estadounidense dijo haber detenido en el mar de Omán, frente a Paquistán, un buque mercante sospechoso de transportar a miembros de Al Qaida.
El buque, que no fue identificado, fue interceptado por el navío Shreveport frente al puerto de Karachi, la ciudad más grande de Paquistán.
Lo detuvimos porque teníamos informes que nos hacían pensar que podían encontrarse a bordo miembros de Al Qaida, dijo un portavoz del Pentágono, Bryan Whitman.
La quinta flota y las fuerzas inspeccionan los buques comerciales en toda la región, añadió.
Es la cuarta vez que la armada estadounidense revisa un barco en el mar de Omán desde que impuso un férreo control para evitar la fuga de bin Laden y sus lugartenientes.
Conscientes de los riesgos de que jefes talibán o de Al Qaida escapen a Paquistán a través de las porosas fronteras con Afganistán, el estado mayor estadounidense desplegó mil 300 infantes de marina al sur de Kandahar, los cuales controlan todo movimiento en la región.
Una patrulla abrió fuego el viernes contra un convoy que intentó pasar por un control cerca de Kandahar. Siete afganos, considerados talibán por el Pentágono, murieron en el incidente, el primero de su tipo desde el inicio de la campaña hace dos meses.
En el este del país, los combatientes de Al Qaida siguieron ofreciendo una gran resistencia a los muyahidines, aunque cada vez parece menos probable que bin Laden se encuentre en las cuevas y túneles excavados en las montañas de esa zona.
Los voluntarios islámicos de bin Laden, conocidos como los árabes en la terminología de los muyahidines afganos, perdieron terreno este viernes, aunque seguían oponiendo una fuerte resistencia a los ataques lanzados en tierra, con el apoyo de los bombarderos norteamericanos, según el corresponsal de la AFP en la región.
El comandante antitalibán Haji Mohamad Zaman afirmó una vez más el viernes que el hombre más buscado del planeta seguía en ese sector.