La partida de ajedrez en la que el Gobierno y la Judicatura turca llevan semanas atacándose tuvo ayer un nuevo movimiento de piezas, al ordenar el Ejecutivo el traslado de cientos de policías en lo que parece un intento de bloquear las investigaciones por corrupción.
En una “operación de medianoche”, como la tildó el diario Cumhuriyet, el Ministerio de Interior destituyó a 350 agentes en Ankara, entre ellos unos 80 comisarios, y los reemplazó con nuevos agentes. Horas más tarde hubo otro movimiento en la Fiscalía de Esmirna, tercera ciudad de Turquía, con el arresto de 25 personas, en un nuevo golpe contra supuestas redes de soborno y manipulación de licitaciones.
Entre los detenidos hay ocho altos cargos de la empresa pública de ferrocarriles, confirmó la compañía.
Tres comisarios de Esmirna, responsables de la operación, fueron destituidos, según una emisora local.
El enfrentamiento entre el Ejecutivo y el aparato judicial, que tiene a las fuerzas policiales como brazo ejecutor en sus investigaciones, se ha evidenciado desde que la Fiscalía de Estambul lanzó el 17 de diciembre de 2013 una operación anticorrupción de gran alcance.