El Ramadán, mes de ayuno diurno musulmán, de reencuentro familiar y recogimiento, aunque también festivo y no exento de excesos culinarios, empezó ayer en la mayoría de los países árabes de Oriente Medio.
El comienzo del mes sagrado musulmán se anunció después de que los sabios de la religión islámica pudieran ver la primera franja de la luna creciente, que anuncia el comienzo de un nuevo mes lunar.
Y es que el método tradicional, practicado por los fieles musulmanes para decidir el inicio del Ramadán, es escrutar el cielo con la vista, sin ayuda de ningún instrumento, en busca del cuarto creciente o hilal, como se llama en árabe.
Si uno divisa el hilal por la noche, el día siguiente se considera el primero del Ramadán, un mes en el que los creyentes se abstienen de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta del sol.
Este año, por primera vez, las autoridades de Arabia Saudí, cuna del islam, decidieron usar telescopios para determinar la fecha exacta de la fase creciente de la Luna.
Mientras la mayoría de los países árabes vio la luna creciente el jueves para decidir el comienzo del Ramadán, Libia anunció ya hace días que este mes empezaba el viernes.
En Irak, donde el Ramadán tiene dos fechas para su comienzo, una para los suníes y otra para los chiíes —igual que en Líbano y Siria—, las autoridades religiosas suníes pidieron a sus fieles buscar la luna creciente el jueves, mientras que sus homólogos chiíes instaron a esta comunidad a escrutarla el viernes.
Entre los alimentos típicos del iftar (ruptura del ayuno) figuran los frutos secos, conocidos por el nombre de yamish, los dulces orientales y todo tipo de dátiles.
El carácter sagrado del Ramadán, el noveno mes del calendario islámico, se debe a que fue en este mes cuando, según la tradición, el profeta Mahoma recibió la revelación del Corán.
El ayuno, por su importancia —es uno de los cinco pilares del Islam, junto a las cinco oraciones diarias, la profesión de fe, la limosna y la peregrinación a La Meca— debe ser cumplido por todo musulmán, excepto por las embarazadas, los enfermos, los niños y los viajeros.
