Al menos 33 restos humanos, en su mayoría de adolescentes, fueron hallados con signos de haber sido sacrificados por una civilización inca que pobló hace unos 600 años una extensa zona en la costa norte de Perú. Los restos se encuentran en buen estado y algunos presentan cortes hechos por “filudos cuchillos” en zonas de las vértebras, clavícula y cuello, dijo a Reuters el director del Museo Bruning, Carlos Webster, a cargo del proyecto de excavación del complejo arqueológico Chotuna-Chornancap.
El lugar se encuentra a unos 20 kilómetros al noreste de la ciudad de Chiclayo, que alberga también otros complejos de antiguas civilizaciones del país andino. “La mayoría está en buen estado, conservan los tejidos de la piel, el pelo. Estaban a 30 centímetros y dos metros bajo tierra en un área sin problemas de humedad”, dijo Webster.
El experto explicó que el hallazgo confirma los estudios de sacrificios humanos en la cultura del antiguo Perú para conseguir beneficios como aplacar los desastres naturales, entre ellos las sequías o las intensas lluvias.
“Era parte de un ritual y eso era el valor fundamental de los sacrificios”, agregó el investigador. El complejo Chotuna-Chornancap tiene una extensión de 95 hectáreas y corresponde a la cultura Chimú, que se desarrolló entre mil 100 y mil 400 años después de Cristo, precisó. La cultura Chimú floreció hasta el dominio del imperio Inca, que tuvo su esplendor en torno a los mil 500 años después de Cristo y se extendió por el sur hasta Chile, por el norte hasta Ecuador y Colombia y por el este hasta Bolivia.
“Los restos pertenecen en su mayoría a niñas de unos 15 años. Una de ellas aparentemente estaba embarazada porque se encontró en su abdomen el hueso de una clavícula de un no nacido”.

