BOGOTA, Colombia (Servicios internacionales). El Ejército colombiano confirmó ayer domingo que la guerrilla de las FARC obligó a civiles secuestrados a conducir los coches bomba que estallaron esta semana en el Departamento de Arauca (noreste), dejando unos cinco muertos y 21 heridos.
El comandante de la Segunda División militar, general Eduardo Morales, dijo que se trata de tres comerciantes que fueron retenidos por los subversivos cuando se desplazaban entre las localidades de Tame y Fortul (Arauca, en la frontera con Venezuela).
"Pudimos establecer que se trata de tres hermanos que fueron secuestrados hace ocho días. Estos jóvenes salieron de Bogotá a llevar algunos respuestos para una empresa petrolera del sector", dijo el jefe militar.
Señaló que los secuestrados fueron "llevados a las guaridas de estos bandidos y obligados a conducir los vehículos con explosivos".
Morales sostuvo que se han desplegado intensos operativos para tratar de localizar al tercer secuestrado, quien se presume fue obligado a conducir otro coche bomba.
A su vez, el comandante encargado de la Décimo Octava Brigada del Ejército, coronel Noel Nieto, dijo que los civiles fueron "presionados" a conducir los vehículos que estallaron en esa región.
"La guerrilla más exactamente grupos de las FARC está engañando a la población, está presionando a algunas personas para que conduzcan estos vehículos que han sido cargados con explosivos previamente", apuntó Nieto.
Los jefes castrenses se refirieron a una denuncia hecha por la ministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez, quien dijo que el chofer de un carro bomba detonado la noche del sábado (local) en la población de Tame denunció que había sido obligado a hacerlo.
En el estallido resultaron heridos el sujeto y un soldado, precisó la titular de la Defensa, y dijo que el conductor advirtió que su hermano manejaba otro coche, que es buscado por las autoridades.
