Fracasa diplomacia en leyes antigay

El mes pasado, el presidente ugandés, Yoweri Museveni, se reunió en su despacho con un equipo de activistas estadounidenses preocupados con la legislación que impondría cadena perpetua por algunos actos homosexuales.

El arzobispo jubilado sudafricano Desmond Tutu se sumó por teléfono para destacar las similitudes entre el proyecto de ley Anti Homosexualidad de Uganda y las leyes racistas del sistema sudafricano de segregación racial. Museveni dijo claramente que no pensaba firmar el proyecto de ley, indicó Santiago Canton, del Centro Robert F. Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos, presente en la reunión del 18 de enero. “Dijo específicamente que el proyecto de ley es un proyecto de ley fascista”, recordó Canton. “Fueron las primeras palabras salidas de su boca”.

Un mes después, empero, Museveni cambió al parecer de opinión y dijo la semana pasada a través de un vocero que firmará el proyecto de ley “para proteger a los ugandeses de los degenerados sociales”.

Por ocurrir un mes después que el presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, firmara un proyecto de ley antigay, que penaliza el matrimonio homosexual y el activismo, la nueva posición de Museveni destaca la aparente incapacidad de los gobiernos occidentales para frenar la discriminación gubernamental contra los gais en África.

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