Vietnam acalló ayer las protestas antichinas con una movilización masiva de efectivos de seguridad, después de que una serie de motines mortíferos desencadenados por una disputa territorial con China alarmó tanto a los inversionistas extranjeros como al gobierno.
Mientras buques patrulleros de ambas naciones siguen en un tenso estancamiento cerca de una plataforma petrolera submarina china en un sector disputado del Mar del Sur, el gobierno de Beijing confirmó que evacuó a 3 mil de sus ciudadanos de Vietnam y anunció el envío del primero de cinco barcos para evacuar a otros que quieran irse.
China informó, además, que suspendió algunos de sus planes bilaterales con Vietnam y aconsejó a los chinos no visitar ese país.
La decisión china de emplazar la plataforma petrolera el 1 de mayo ha sido considerada una de sus medidas más provocativas en su campaña por afirmar su soberanía sobre las aguas.
Indignó a Vietnam y causó la mayor tirantez en las relaciones entre los dos vecinos en años.
Las tensiones han aumentado entre las dos naciones pese a compartir una ideología política. Las dos son gobernadas por regímenes comunistas que desde la década de 1990 han abrazado el capitalismo de libre mercado, reteniendo a la vez grandes sectores en poder del estado y poderosos sistemas de seguridad interna.
El fin de semana pasado, Vietnam permitió protestas antichinas que atrajeron a millares de personas, una medida inusual que le permitió amplificar la indignación estatal contra China, pero fue un acto riesgoso, pues grupos disidentes se sumaron a las protestas, que el martes y miércoles devinieron en motines y ataques a fábricas propiedad de chinos, aunque muchos también destruyeron propiedad de taiwaneses.
Según confirmaron las autoridades, dos ciudadanos chinos murieron y más de 100 resultaron heridos en los desórdenes.