Las miles de personas que acudieron ayer al funeral en Beirut del conocido diputado antisirio Walid Eido, asesinado el miércoles junto a su hijo y otras ocho personas más, convirtieron el funeral en una gran manifestación antisiria.
Los asistentes portaban banderas libanesas y gritaron consignas antisirias o lemas como "Siria, déjanos en paz". Al funeral en la capital libanesa asistieron destacadas figuras de política libanesa, como el líder de la mayoría parlamentaria antisiria Saad Hariri y el líder druso Walid Yumblatt.
Un potente coche bomba mató a Eido, un suní antisirio, y a otras nueve personas: su hijo de 35 años, dos guardaespaldas y seis transeúntes. Los féretros de Eido y su hijo iban cubiertos con la bandera del país. Las medidas de seguridad se incrementaron en la capital mientras bancos, comercios y colegios permanecían cerrados tras haber sido declara jornada de luto nacional.
El atentado se produce días después de que el gobierno comenzara con la formación de un tribunal internacional para juzgar a los sospechosos del asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri en Beirut en 2005. El muftí suní jeque Mohamed Rashid Qabbani, que ofició el funeral, dijo que Eido fue asesinado por las mismas personas que mataron a Rafik Hariri, el padre de Saad Hariri. Este atentado será uno de los dos temas que la Liga Árabe tratará en su reunión urgente convocada para hoy a petición del primer ministro libanés, Fuad Siniora.
Voces antisirias en Líbano acusan a Damasco de intentar acabar con la mayoría parlamentaria en Beirut, que ahora sólo dispone de un margen de cinco votos con 126 diputados vivos en el Parlamento, tras una serie de asesinatos en los dos últimos años.
El último fue el del ministro Pierre Gemayel.