BOGOTA, Colombia (AFP). El gobierno del presidente colombiano, Alvaro Uribe, llega hoy viernes a sus primeros 100 días de mandato en medio de una popularidad inédita y en ascenso, atribuida a su obsesión por devolverle la seguridad del país, aún a pesar de las dudas que ha generado su política económica.
Desde que asumió el 7 de agosto, Uribe ha hecho de la seguridad su tema prioritario, en busca especialmente de recuperar los territorios que en los últimos años han estado controlados por los grupos armados ilegales, las guerrillas de las FARC y el ELN, y los paramilitares de extrema derecha.
A pesar de que en su acto de asunción, fue recibido con un ataque con granadas de mortero de parte de las FARC contra la presidencia -con saldo de 21 muertos-, a partir de ese momento ha tomado medidas para intentar neutralizar o disminuir los rigores del conflicto, algo que los colombianos estaban reclamando con urgencia.
Una muestra de la aceptación de Uribe la da una encuesta contratada por varios medios y que fue publicada a comienzo de esta semana, que señala un índice de aprobación a su gestión de 75%.
El mismo sondeo señala el optimismo reinante: en julio pasado, al final de la administración de Andrés Pastrana, sólo 16% de los colombianos consideraba que la situación del país estaba mejorando contra 63%, que señaló que empeoraba. Ahora hay un 44% de encuestados que considera que el país mejora, contra 34% que opina que las cosas están peor.
La propia encuesta da una clave de lo que se considera el lunar de Uribe en los primeros días de su mandato: el tema económico. Mientras en temas como lucha contra la guerrilla o la corrupción los índices superan el 70%, en materia de empleo y costo de vida, la aceptación es solamente del 33%.
Los analistas explican gran parte de la popularidad del presidente en su estilo personal, austero y trabajador, que contrasta con el perfil de Pastrana, a quien se consideraba un mandatario frívolo. Lo cierto es que los colombianos valoran que haya un gobierno austero hasta la tacañería y trabajador hasta el cansancio, dice el senador uribista Rafael Pardo.
Y es que son varios frentes los que ha atacado en estos tres meses: aparte del diseño de su plan de seguridad democrática, propuso una reforma tributaria y una reforma política, con la intención de acabar con la corrupción. Creó dos zonas de seguridad -una al este y otra al norte del país- donde se ha reforzado la presencia militar, y pretende que los colombianos regresen a las carreteras para evitar secuestros.
